CRM · Propuestas · WhatsApp · Cobranza · Entrega
De la primera llamada al proyecto entregado.
Un CRM donde el precio que cotizaste es el que cobras, y el proyecto que entregas cuelga del trato que ganaste. Sin conectar cuatro herramientas para lograrlo.
La regla de la casa
Un precio que nadie
puede inventar.
El catálogo es la única fuente de cifras del sistema. Cuando el modelo redacta una propuesta no escribe importes: los pide por herramienta, y después un validador vuelve a comprobar cada renglón contra la base.
Un servicio que la casa vende pero al que nadie le ha fijado tarifa sale impreso como por cotizar. Nunca como cero: un cero se lee como gratis en el documento del cliente.

Qué hace
Ocho piezas, una sola base de datos.
No son módulos que se compran aparte ni integraciones que hay que conectar. Es una sola aplicación, y por eso el correo sabe de qué organización es y la propuesta sabe de qué trato viene.
La cartera
Organizaciones, personas, tratos con embudo, actividades y notas. Las sucursales de un grupo son clientes autónomos, porque firman contratos por separado.
Las propuestas
Se redactan contra el catálogo, las revisa una persona y se publican con enlace propio. El cliente acepta y queda el acuse con nombre y fecha.
WhatsApp adentro
Bandeja ligada a la persona y agentes que contestan con la voz de la casa — y que escalan a alguien cuando la pregunta se sale del guion.
El correo
Cuenta por persona, plantillas con datos reales del contacto, e hilos que se ligan solos a la organización por el dominio del remitente.
Contratos y cobros
Qué paga cada cliente, cuándo y quién va tarde. Las partidas se congelan al emitir: el cobro de marzo dice lo que decía en marzo.
La entrega
Un tablero por proyecto y un portal donde el cliente ve el avance y comenta. Lo que lee lo decide la columna, no la prisa de quien escribió la tarjeta.
La agenda pública
Cada quien publica su disponibilidad y el prospecto reserva sin cuenta. La doble reserva la impide la base de datos.
Agentes por token
La misma API expuesta como herramientas. Un agente nunca puede más que la persona por la que actúa, y lo que escribe queda a nombre de ella.

Todo lo que se manda al cliente sale de aquí, y queda registrado quién lo cambió.
Cómo funciona
De la reunión al acuse.
Se cargan las fuentes
La transcripción de la reunión y las notas del equipo. Nada más: lo que no esté aquí no entra al documento.
Se redacta contra el catálogo
El modelo arma los bloques y pide cada precio a la base. Lo que aún no tiene tarifa sale como «por cotizar», no como cero.
Lo revisa una persona
Se asignan revisores y se vota. Al editar después de aprobar, los votos de esa versión dejan de contar.
Se publica y se sabe
El cliente recibe un enlace propio. Cuando lo abre queda registrado; cuando acepta, queda el acuse con nombre y fecha.

Lo que no hace
No manda campañas.
No adivina precios.
El correo es de uno a uno: hasta diez destinatarios, sin listas ni envíos programados. Es una decisión, no una función pendiente: el día que esta herramienta mande boletines, deja de servir para lo que sirve.
Tampoco hay multiempresa todavía: hoy se instala una vez por empresa, con su propia base. Preferimos decirlo aquí a que se descubra después.

Empieza por el catálogo.
Es lo único que hay que capturar antes de mandar la primera propuesta. Todo lo demás se llena solo mientras se trabaja.